La gente clama que ahí donde hay una red instalada, que de una vez por todas se le inyecte agua, pero ya, porque “¿de qué fregados nos sirve que tengamos luz desde hace 11 años, pero que vivamos como animalitos sin agua potable?”
Llegaron juntos el mes de junio y la temporada de calor. Con ello, llegó también la escasez de agua a la ciudad. Como una estampa, año tras año se repite el
episodio de que en lo más álgido del calorón, amas de casa de las colonias que están en las faldas del Cerro Grande, se disponen a “cazar” a las pipas que surten agua para “secuestrarlas” y forzar la repartición a los domicilios donde la escasez llega a extremos intolerables. Este año todavía no sucede.








