Despensas, es lo que la gente quiere, es lo que hace falta ahora, porque –dice Juana Cristina con temor e incertidumbre- “no sabemos cuánto tiempo más vamos a estar aquí encerrados”.
Estas mukiras, o mujeres de la etnia rarámuri, son hermanas: Cristina y Marcelina Bustillos Morales son habitantes de la colonia Granjas La Soledad, donde no tienen el servicio de drenaje, ni pavimentación; el agua les llega a través de pipas, porque en algunas calles no existe la
red de conducción, y en otras, aunque tienen instalada la tubería, tampoco les llega el agua potable a los domicilios, porque simplemente el gobierno no los ha conectado a la red. Ah, ¿pero qué tal los recibos con el cobro? Esos sí les llegan religiosamente cada mes, el absurdo del cobro por un servicio inexistente.









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